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Si quieres que tu hijo goce de una buena salud dental cuando sea mayor, es importante que le enseñes buenos hábitos desde la infancia.
28 de julio de 2017, Texto: Redacción

Desde que son pequeños a los niños hay que transmitirles la importancia de cuidar los dientes y tener una correcta higiene bucal, ya que gracias a esos hábitos podrán tener una buena salud dental cuando sean mayores.

Según los especialistas, desde que aparece el primer diente de leche, los padres ya deben cuidar la dentadura de sus hijos, limpiándolos suavemente con un cepillo infantil adaptado a su edad y una pasta de dientes que no contenga flúor. A partir de los tres años, cuando los niños ya saben escupir solos, y no hay riesgo de que se traguen el dentífrico, ya se pueden usar pastas de dientes con bajo contenido en flúor y un enjuague bucal infantil.

Durante los primeros años, los cepillados los tendrán que hacer los padres, ya que los niños no tienen la habilidad suficiente para lavarse correctamente los dientes. Más tarde, ellos ya podrán hacerlo solos, con la ayuda y supervisión de un adulto.

Es importante que se laven los dientes después de cada comida principal, tres veces al día. El cepillado antes de acostarse es fundamental para evitar que las bacterias actúen durante toda la noche. Conviene inculcarles esta rutina desde que son pequeños para que no se les olvide.

La mejor manera de que ellos aprendan estos hábitos es con el ejemplo. Si ven que sus padres se lavan los dientes todos los días tras cada comida, ellos los imitarán.

Una buena técnica de cepillado debe incluir la limpieza de todos los dientes, tanto por su cara externa e interna, como por su parte superior (la zona de masticación). La parte interna de los dientes es donde suele acumularse más placa bacteriana, por lo que hay que enseñarles a los pequeños a cepillar muy bien esa zona, con movimientos verticales, desde la encía hacia afuera. También se debe incidir especialmente en los molares, ya que muchos niños no suelen llegar con el cepillo a esa zona, y en la lengua. Tras el cepillado, que debe durar al menos tres minutos, se debe pasar el hilo dental por los dientes para eliminar cualquier resto de comida que haya podido quedar.  Finalmente, deben utilizar el enjuague bucal.

Para tener unos dientes sanos no basta con tener una buena higiene bucal, también es importante mantener una dieta saludable. Por lo que se debe limitar el consumo de alimentos que contengan muchos azúcares, como los refrescos, los dulces, las chucherías, los zumos…

Además, se recomienda que, a partir de los dos años, los niños vayan periódicamente al odontólogo para controlar el crecimiento de los dientes y comprobar que no hay caries. Con el seguro Helvetia Salud Global nuestros clientes tienen a su disposición los mejores especialistas para cuidar la salud dental de sus hijos.