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La patronal de seguros europea, Insurance Europe, apoya la creación de planes de pensiones paneuropeos, pero pide que contemplen periodos mínimos de inversión.

Insurance Europe
 ha analizado la propuesta de Eiopa sobre el desarrollo de un mercado único en la UE para los productos de pensiones personales

Según Nicolas Jeanmart, director de Seguros Personales, Seguros Generales y Macroeconomía de Insurance Europe, "apoyamos el proyecto global para crear un producto de pensiones paneuropeo. Sin embargo, tenemos una serie de dudas sobre el tratamiento propuesto para las principales características de este producto de pensiones, sobre todo, en cuanto a los períodos mínimos de inversión y los posibles rescates”.

Para Insurance Europe, “es clave que los productos previstos por la Eiopacuenten con períodos mínimos de inversión, lo que permitiría a los consumidores acceder a los beneficios de las inversiones a largo plazo. De igual importancia es que la posibilidad de rescates tenga una consideración apropiada en el diseño de productos, con el objetivo de garantizar el mejor resultado para los consumidores. De lo contrario, los nuevos planes podrían llegar a ser más una inversión a corto plazo, en lugar de un producto de pensiones a largo plazo”.

Además, la patronal europea sostiene que “la prioridad básica debe ser garantizar que la información proporcionada a los futuros pensionistas les ayude a tomar decisiones apropiadas para su jubilación, lo cual requiere mejorar la información que se les suministra”.

A partir del próximo año, el preaviso para que los tomadores se opongan a la prórroga de una póliza de seguro se reducirá a un mes. Esta es una de las modificaciones que la recién aprobada Ley 20/2015 de 14 de julio de Ordenación, Supervisión y Solvencia de las Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (LOSSEAR) ha introducido en la Ley de Contrato de Seguro.

Siguiendo la tendencia generalizada, la defensa del consumidor y la transparencia han orientado una buena parte de los cambios legislativos que la LOSSEAR introduce en diversas normas del sector asegurador español. Esta inclinación queda patente en, al menos, tres de las modificaciones que afectan a la Ley de Contrato de Seguro y que vienen recogidas en la Disposición Final Primera del nuevo texto legislativo.

Uno de ellas se refiere al artículo 22. Como ya hemos avanzado, los cambios suponen la reducción a un mes del preaviso del tomador para oponerse a la prórroga de la póliza de seguro. Sin embargo, se mantiene en dos meses el plazo para que la aseguradora comunique las modificaciones en la póliza o su deseo de no renovarla. Además, se hace referencia a que las condiciones y plazos de la oposición a la prórroga de cada parte deberán destacarse en la póliza.

Las novedades llegan también a la hora de reflejar en el contrato entre las partes la naturaleza del riesgo cubierto. A partir del próximo año, se deberá describir "de forma clara y comprensible, las garantías y coberturas otorgadas en el contrato, así como respecto a cada una de ellas, las exclusiones y limitaciones que les afecten destacadas tipográficamente". Sin duda, es un paso importante en aras de una mayor claridad en las pólizas.

Un tercer cambio legislativo relevante es el que afecta al artículo 11. Un nuevo apartado indica que "en los seguros de personas el tomador o asegurado no tienen obligación de comunicar la variación de las circunstancias relativas al estado de salud del asegurado, que en ningún caso se considerarán agravación del riesgo".

Madrid, 25 ene (EFECOM).- Tras varios años de descensos en el precio de los seguros de automóvil, los analistas del comparador kelisto.es prevén una subida de hasta el 6 % en 2016, y para afrontar este incremento presentan varias recomendaciones que pueden suponer un ahorro de hasta un 65 % en el precio final del seguro.

Advierten de que un error habitual es la renovación automática del contrato, lo que impide rectificar a tiempo ante una subida de la prima, así como la posibilidad de comparar con otras compañías y encontrar ofertas mejores.

Igualmente, según las conclusiones publicadas hoy, el estudio indica que en los meses previos a la renovación es óptimo rastrear el mercado en busca de posibles ofertas como, por ejemplo, los descuentos al contratar dos vehículos.

También aconsejan revisar las coberturas para ceñirse a lo estrictamente necesario, y evitar pagar de más, y de igual manera consideran una buena opción contratar una franquicia, es decir, convenir el pago de una parte de la reparación en caso de accidente, que de evitarlo, reduce sustancialmente el coste del seguro.

A aquellos que optan por coches potentes y con extras, avisan de que incluir elementos que no vienen de serie, como un equipo de música o el techo solar, aumentan la prima del seguro, de la misma manera que lo incrementa un coche de potencia mayor a la habitual.

De igual manera, tanto a los que más usan el automóvil como a los que lo hacen en menor medida, el comparador ofrece una serie de consejos.

Para los comerciales y autónomos, consideran imprescindible que el seguro incluya un vehículo de sustitución en caso de avería, en tanto que a aquellos que utilizan el coche en ocasiones especiales, les avisa de que pueden encontrar coberturas que varían en función de sus hábitos de conducción.

Por último, valoran la posibilidad de añadir un conductor ocasional para cubrirse ante posibles siniestros, algo que evita problemas y no varía notoriamente el coste, a excepción de los conductores jóvenes y noveles, que cuentan con un mayor riesgo de accidente. EFECOM

Que los bancos intentan colocar seguros y otros productos y servicios junto al préstamo hipotecario no es un secreto. Tras esta práctica esta la legítima pretensión de rentabilizar al cliente y fidelizarlo, buscando que a cambio de financiarle la compra de su vivienda se vincule con la entidad financiera y concentre su actividad.

Si el banco ofrece hipotecas competitivas y productos vinculados con una buena relación coste-beneficio, esta forma de comercialización cruzada es óptima. Si además los empleados de la oficina que asesoran al cliente conocen en profundidad su trabajo, tanto a nivel hipotecario como en relación a la complejidad de los seguros, la apuesta es sin duda alguna ganadora.

¿Qué seguros comercializan los bancos?

Los bancos no son aseguradoras, sino agentes de seguros, más concretamente Operadores de Banca Seguro (OBS). Realizan la actividad de mediación utilizando las redes de distribución de las entidades de crédito; de su saber hacer responde la aseguradora que los acepta como agentes y es a esta a la que hay que reclamar o notificar cualquier situación relacionada con la póliza.

Por ejemplo, para cancelar un seguro que ya no queremos seguir pagando, no hay que esperar que sea el banco el que tramite la baja. Ramón Calvo, agente de seguros, explica que, en base al artículo 22 de la Ley de Contrato de Seguro, hay que avisar fehacientemente —con carta certificada o burofax— a la aseguradora, con dos meses de antelación al vencimiento —a partir de enero de 2016 este plazo se reduce a un mes—, de que no deseamos renovar.

Como agentes de seguros, los bancos pueden ofrecer productos de una o varias aseguradoras, con la obligación de proporcionar una adecuada formación al personal de oficina que se encarga de comercializar las pólizas. La información que proporcionen al cliente, por ley, debe ser veraz y suficiente.

Hay que diferenciar la labor encargada al banco en materia de seguros, limitada a comercializar las pólizas de una determinada compañía, de la de los corredores, expertos que deben ofrecer un asesoramiento independiente, profesional e imparcial a sus clientes. Por muy buen profesional bancario que nos atienda, solo nos ofrecerá los productos de las compañías que represente como agente.

¿Me pueden obligar a contratar un seguro para concederme la hipoteca?

Los bancos tienen prohibido obligar a sus clientes a contratar seguros a cambio de concederles un préstamo hipotecario. La Ley 26/2006, de mediación de seguros y reaseguros privados, prohíbe a todo mediador de pólizas —bancos, agentes o corredores— “imponer directa o indirectamente la celebración de un contrato de seguro”. Si el director del banco afirma que no nos aprobará la hipoteca si no contratamos “sus” seguros, está infringiendo la ley. Además de interponer la correspondiente denuncia o reclamación, estamos ante una señal inequívoca de que el banco en cuestión no merece nuestra confianza como clientes. Busquemos la hipoteca en otra entidad financiera. Nuestro bolsillo y conciencia nos lo agradecerá.

Bonificar el tipo de interés en función de los seguros y demás productos contratados, si consta en la escritura, sí está permitido. Cuestión muy a tener en cuenta es que sea una bonificación y no una penalización encubierta. Es decir, se permite que el banco nos baje el tipo de interés si nos vinculamos, pero no que nos cobre unos intereses muy superiores al mercado si no lo hacemos.

No todos los seguros son iguales

Pese a la creencia de buena parte de los consumidores, no todos los seguros son iguales y, por tanto, no se pueden comparar solo en base al coste. Carlos Lluch, experto independiente de iAhorro.com, pone el ejemplo de un banco que ofrece un seguro de hogar “barato” a los hipotecados, pero con una “pequeña” pega: la cobertura solo se activa si se quema un 85% de la vivienda. Imaginemos el coste potencial de contratar este seguro si, por desgracia, se nos incendia media casa y la aseguradora se desentiende.

Por otro lado, un seguro de vida puede resultar económico los primeros años, a modo de gancho, pero hay sube de precio a medida que envejecemos. “Un precio razonable de partida puede ser difícil de soportar a los pocos años si lo que nos dieron fue un anzuelo a morder y no una oferta de mercado”, alerta el corredor de seguros.

Analiza la relación coste-beneficio 

En conclusión, ¿sale rentable contratar un seguro con la hipoteca, si bonifica el tipo de interés a pagar? La respuesta depende del precio de la póliza contratada mediante el banco en relación al mercado libre, y de la bonificación del tipo de interés que proporciona.

Por ejemplo, solicitamos un préstamo hipotecario de 100.000 euros, con un tipo fijo del 3,50% a 20 años. El banco nos bonifica 0,20 puntos porcentuales si contratamos un seguro de hogar, que nos cuesta 180 euros. En el mercado libre tenemos un seguro equiparable por 117 euros anuales, con el mismo capital de continente y una responsabilidad civil de 300.000 euros. Lluch puntualiza que “el coste puede variar en función de la situación de la vivienda o los materiales de que estén hechas sus conducciones, entre otras cosas.”

Si no contratamos el seguro de hogar que nos ofrece el banco, la hipoteca aplica un tipo fijo del 3,50%. La cuota durante todo el plazo del préstamo resulta ser de 580 euros mensuales. Contratando el seguro el interés fijo baja al 3,30% y la cuota resulta ser de 570 euros. ¿Nos compensa? El seguro que contratamos cuesta 63 euros más y nos ahorra 10 euros al mes en intereses. Por tanto, al año pagamos 57 euros menos por haber aceptado la vinculación que nos exige el banco. En este caso salimos ganando contratando el seguro de hogar vinculado, pero este ahorro de 57 euros nos puede salir muy caro si no hemos asegurado adecuadamente el bien. Si el empleado del banco es un experto y se ha tomado el tiempo necesario, habrá analizado los riesgos y tendremos la casa bien asegurada. Sin embargo, la cruda realidad de muchas oficinas no cumple con estos mínimos.

Para saber si este ahorro de 57 euros es verdadero, nos tenemos que fijar en lo que nos explica el bancario. Si analiza las características de la casa y su valor a efectos del seguro, adapta la póliza a las peculiaridades de la vivienda y a lo que queremos asegurar de contenido —cuadros, colecciones de sellos, o cualquier bien de especial valor—, nos explica la póliza y responde a nuestras dudas, estamos ante un buen asesoramiento y un seguro económico. Si, por el contrario, ni se sienta con nosotros a leer la póliza ni sabe responder a nuestras dudas, estamos jugando a la ruleta rusa con nuestros bienes por un ahorro de 57 euros al año.

Este mismo cálculo y consideraciones hay que hacerlas con los demás seguros que el banco bonifica, como el de vida o de protección de pagos. En estos últimos, dada su mayor complejidad y menor competencia, es dónde más divergencias hay en precio y cobertura. Si somos autónomos, por ejemplo, de nada nos servirá contratar un seguro de protección de pagos que nos cubra las cuotas si vamos al paro, ya que no existe esta posibilidad. “La calidad es lo que nos queda cuando ya hemos olvidado el precio”, sentencia Lluch.